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“Pinto porque no escribo”

“Pinto porque no escribo”
27 Abr
2022

Lo más destacado de la obra de Billy Waller (1964-2015) en el Museo Benito Quinquela Martín.

Pinturas, dibujos y esculturas que manifiestan el camino de intensas emociones de la búsqueda permanente del artista argentino.
Hasta el 30 de abril 2022 en la Sala Sívori del Museo Benito Quinquela Martín (Av. Don Pedro de Mendoza 1835 – La Boca – CABA).


El Museo Benito Quinquela Martín presenta “Pinto porque no escribo”, la exhibición de una exquisita selección de la obra de Billy Waller, que se puede disfrutar hasta el sábado 30 de abril 2022 inclusive.


Waller es un artista contemporáneo “que investigó la materia con el objetivo de representar con agudeza y ferocidad los paisajes interiores del ser humano”, según Yamila Valeiras, Curadora del Museo Benito Quinquela Martín y curadora de la muestra.


Principalmente ligada al expresionismo abstracto, la obra de Waller expresa fuerza, dinamismo, una búsqueda interna constante que constituye el motor de sus producciones, un sondeo en la profundidad del ser humano y sus contradicciones.


Obras de gran formato, algunas inconclusas, una selección que incluye producciones de arte figurativo, así como técnicas de experimentación.


“Pinto porque no escribo” es una síntesis del mensaje del artista a la sociedad, un mensaje de búsqueda intensa que plasma al mismo tiempo espontaneidad y planificación de técnicas y temáticas.


Con entrada libre y gratuita (se puede contribuir a voluntad con el sostenimiento del museo), la muestra se puede visitar hasta el 30 de abril, de martes a domingo, de 11:15 a 18:00.

Para agendar:
Qué “Pinto porque no escribo” - Exhibición obras del artista Billy Waller
Pinturas, dibujos y esculturas.
Cuándo Del 26 de marzo al 30 de abril 2022 - martes a domingos de 11:15 a 18:00
Dónde Sala Sívori - Museo Benito Quinquela Martín
Av. Don Pedro de Mendoza 1835 (CABA)
Entrada Libre y gratuita


Texto curatorial de Yamila Valeiras
Curadora del Museo Benito Quinquela Martín
Curadora de “Pinto porque no escribo”
Billy Waller afirmó alguna vez que elegía pintar a falta de dominar el arte de la palabra. De vocación incansable, investigó la materia con el objetivo de representar con agudeza y ferocidad los paisajes interiores del ser humano. Como docente, inculcó en sus alumnos la concepción del arte como refugio y de la pintura como necesidad, y hoy, gracias a los esfuerzos de su familia y a las gestiones de Lazos en red, el fruto de su pasión llega a compartirse en las salas de nuestro museo.

La estética abordada por Waller está íntimamente ligada al expresionismo abstracto, una de las principales tendencias del informalismo originadas tras las Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos, que encontró sus máximos referentes en figuras como Jackson Pollock y Willem De Kooning. El estado de angustia en que el mundo había sido sumergido tras largos años de conflicto bélico generó una puesta en abismo del artista frente al lienzo en blanco, que dio lugar a infinidad de respuestas plásticas. La danza del autor en torno a la inmensa tela causó efectos en toda una generación de artistas que, a lo largo y a lo ancho de América, canalizaron sus contradicciones en la experimentación con el material pictórico.

En el corpus completo de Waller se adivina una búsqueda introspectiva que evidentemente constituyó la motivación constante de su obra. Grandes formatos de enérgica pulsión advierten la espontaneidad de su huella, con carácter de descarga eléctrica. Si bien no dedicó especial atención al acento cromático, muchas veces eligió incursionar en la modalidad conocida como dripping, un goteo capaz de expresar de manera accidental y aleatoria un estado anímico que no se dejaba encapsular en formas mesuradas.

El individuo y su subjetividad cobra un peso fundamental en el acto creativo de Waller, sus movimientos corporales dieron forma al ritual de la pintura y sus emociones adquirieron una traducción gestual depositada directamente en el trazo sobre la superficie. La soledad del artista frente al bastidor se tornó en un encuentro enriquecedor, cargado de valioso contenido moral y ético. En ocasiones se filtró una figuración de aspecto desgarrador, que despierta incomodidad por su capacidad de poner al espectador frente a su propia conciencia de humanidad.

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