Norte en Línea - #WeledaResponde: ¿QUÉ SABEMOS DE NUESTRA PIEL?

#WeledaResponde: ¿QUÉ SABEMOS DE NUESTRA PIEL?

#WeledaResponde: ¿QUÉ SABEMOS DE NUESTRA PIEL?
29 Nov
2022

Respira, siente y se regenera. La piel no sólo es nuestro mayor órgano sensorial, sino también uno de los órganos humanos más polifacéticos, tanto a nivel físico como emocional.

El calor nos obliga a mostrarla, a sentir sus necesidades, a entender cuando tiene “sed”, cuando necesita un “alimento” especial o cuando tiene miedo. Desde Alemania, el Dr. Frank Meyer, médico clínico asesor de Weleda, nos cuenta sobre la piel y sus múltiples enfoques. No sólo es nuestra barrera protectora, sino que es un instrumento para poder sentir y, sobre todo, un espejo del alma.


Protege nuestro cuerpo contra las influencias ambientales y lo aísla del mundo exterior. Es responsable de nuestra regulación térmica y un importante "puesto de avanzada" de nuestro sistema inmunitario para protegerse de los agentes patógenos.


La piel está muy viva y cambia constantemente. Su metabolismo existe en un intenso intercambio de líquidos y gases (respiración cutánea) y puede reaccionar de forma muy sensible a las influencias físicas y emocionales.


Nuestra piel está asociada en muchos sentidos a nuestro mundo emocional interior. Como nuestro mayor órgano sensorial, trabaja con una red de células sensoriales altamente especializadas distribuidas por todo el cuerpo para formar la base de nuestra percepción de la temperatura, el tacto y el dolor. Al mismo tiempo, hace aflorar nuestros estados emocionales internos y revela nuestros sentimientos, por ejemplo, cuando nos sonrojamos o nos ponemos pálidos.


Estructura de la piel
Desde el punto de vista anatómico, podemos distinguir tres capas de la piel: La capa más externa (epidermis), la capa interna con sus glándulas y nervios (dermis), y la capa más interna (hipodermis), compuesta principalmente por células grasas.


La piel como órgano sensorial
La piel tiene muchas funciones y son numerosos los procesos del organismo en los que interviene. Es especialmente importante su función como órgano sensorial, desde donde podemos distinguir tres grupos:
1. El sentido térmico, que nos permite percibir la temperatura que nos rodea y compararla con la nuestra. Mantiene nuestra temperatura corporal y ayuda a protegernos contra la congelación y las quemaduras.
2. Los sentidos táctiles, que nos permiten percibir el tacto, la presión y las vibraciones.
3. Los receptores del dolor, que nos permiten percibir daños inminentes o ya producidos en los tejidos debido a influencias externas (como las lesiones) o desde el interior (como la inflamación).


El espejo del alma
Las reacciones cotidianas, como ponerse pálido por el miedo y el temor o sonrojarse por la vergüenza, el bochorno y otras emociones, demuestran la importancia de la piel como espejo del alma. Los estímulos externos pueden influir en nuestro estado de ánimo. Dependiendo de lo sensibles que seamos, las sensaciones de frío y calor, la presión y el dolor pueden afectarnos de diferentes maneras. Nuestra piel y nuestra alma están íntimamente ligadas. Muchas enfermedades de la piel pueden provocar problemas de salud mental o estrés. A la inversa, muchas enfermedades de la piel tienen un trasfondo psicosomático, es por eso que, se recomienda un abordaje integral hacia el cuidado de la piel y los procesos físicos y emocionales que pueden afectarla.



Dr. Frank Meyer - médico general, especializado en Medicina Antroposófica y experto en Medicina Holística. Vive y trabaja en Nuremberg, Alemania.

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