Norte en Línea - Ofelia Fernández, legisladora del Frente de Todos en CABA, En Diálogo con Longobardi
Imprimir esta página

Ofelia Fernández, legisladora del Frente de Todos en CABA, En Diálogo con Longobardi

Ofelia Fernández, legisladora del Frente de Todos en CABA, En Diálogo con Longobardi Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español
16 Dic
2019

Se destacó como líder estudiantil desde el Carlos Pellegrini y con 19 años, es la legisladora más joven de Buenos Aires. Ofelia Fernández fue una de las caras más jóvenes también a favor del aborto legal y además de su cargo en la ciudad, hoy está haciendo por UBA 21 el ingreso a la facultad de Derecho.

Acerca de que es noticia a escala mundial por asumir una banca en la Legislatura a los 19 años:
“Tiene un sentido, es una edad a la que no se la ha colocado en un lugar como este usualmente. Llama la atención y trae una novedad sobre las aspiraciones, a lugares a los que aspira esta juventud”.


Sobre la relevancia que tiene hacer política en el colegio:
“Uno, hay que entender el estudio no como una cosa acartonada sino como la búsqueda de aprendizaje, de absorción de aprendizaje. Y sin dudas el ejercicio de la política en la juventud es un gran aprendizaje y nos permite formular ideas de una manera muy clara. Yo no despreciaría lo que implica para los que pasan por las escuelas militar ahí. Generalmente aprendemos mucho. Quien milita ahí le da una centralidad al estudio y al aprendizaje muy fuerte, porque una serie de reivindicaciones y conquistas que parten de la lucha estudiantil gremial son importantísimas para que el desarrollo de ese estudio sea mejor. Mismo los colegios preuniversitarios, teniendo ese nivel de excelencia académica que es indudable, muchas de las cosas que hemos hecho quienes pasamos por ahí militando fueron muy útiles para poder democratizar un poco lo que implica esa herramienta. Porque, por ejemplo, la primer lucha que viví yo cuando tenía 13 años y entré al colegio fue una por las clases de apoyo, que tenía que ver con que la gente que entraba a esa escuela sin el mismo nivel socioeconómico que muchos otros y otras, todos pagaban profesores particulares. No es un colegio que puedas aprender solo con la propia clase, tal vez sí pero es muy difícil. Y una de las luchas que yo di fue la capacidad que tiene que tener el colegio de montar clases de apoyo para que los pibes y las pibas que no tienen los mismos ingresos como para ir a un profesor particular también puedan aprobar y les den oportunidades a otros y a otras porque sino es muy endogámico, si se quiere, en lo endogámico el éxito, como el que se recibe, el que llega a la universidad, suele ser de las mismas familias universitarias. Para generar excepciones que permitan una mayor igualdad en relación a las oportunidades que tiene cada uno y cada una hay que ir conquistando herramientas como esas. Y para nosotros y nosotras fue muy importante.”


Su explicación sobre las tomas de colegios:
“Hay muchos mitos en relación a lo que implica una toma de escuela. A priori hay una situación que es que nunca el colegio se toma de manera espontánea, generalmente son semanas previas, hay meses de conflicto previo a la toma de escuela que no son visibles para el resto de la sociedad, pero muy fuertes para nosotros. De hecho es lo que decimos siempre: cuando vas a un medio de comunicación el panelista te dice: <¿y por qué la toma?>. Y porque si no hubiera tomado no estaría hablando con vos, cuando yo marchaba no me venías a preguntar qué estaba pasando, cuando yo hacía una sentada sin interrumpir las clases ni el tránsito tampoco nadie me preguntaba y evidentemente la toma fue la manera de yo poner en jaque a las autoridades e instituciones que están vulnerando tal o cual derecho. Es una herramienta que a nosotros nos permitía una interlocución que todo lo que habíamos hecho antes no. Pero toda la construcción del conflicto previa permitía a las autoridades pensar que se viene esta situación. Toda la semana militábamos la necesidad de tomar el colegio, no era algo clandestino, sino que lo exponíamos en voz alta. Se convocaba a asambleas que siempre eran masivas, cuando no siempre son masivas. Cuando convocas a una asamblea y es una asamblea de toma, va a toda la escuela y es verdaderamente democrática, la elección sobre si se toma o no, todos los pibes tienen derecho a pararse en la asamblea y opinar, generalmente son bastante unánimes esas votaciones”.


Su opinión sobre el gobierno de Macri:
“Pésimo. Tengo poca vida entonces no es tan difícil para mí pronunciar estas palabras: es el peor gobierno que vi. Me sorprendió cotidianamente. Fue una destrucción fuerte muy rápida, yo creo que eso es lo que más destaco. Digo, se deterioró mucho la calidad de vida en general, los niveles de violencia social, en muchos planos fue muy fuerte la caída y muy veloz. Cuatro años no es un tiempo tan grande en términos históricos.Y sobre todo para las condiciones que yo, al menos, diagnostico que había en 2015 en relación a algunas cosas: un salario mínimo que era primero a nivel regional latinoamericano y ahora es el número siete. Cosas que son evidentes, que son objetivas, que se ve como cambiaron. Entonces estoy muy aliviada con que haya terminado, realmente. Me parece que podría ser peor incluso, algo que ellos me intentaron marcar que no, me intentaron marcar lo contrario, que se podía ser mejor, con muchas cosas que decían en la campaña, no eran posibles. No es que se equivocaron, que las cosas se les fueron de las manos. Yo creo que es un gobierno de miseria planificada. De algún modo se sabe que esas políticas conducen a esos lugares y fallaron cosas semejantes en la Argentina. Y además creo que hay una perversidad en el relato que no puedo pensar otra cosa. Creo que quedan muchos desafíos por delante y muchos son los resabios que nos dejan a pesar de que se haya terminado formalmente el gobierno. No fue un fracaso, fue un saqueo exitoso.”


Su relación con Cristina Kirchner:
“No tengo una relación muy profunda en términos humanos, pero de mí hacia ella hay admiración, un gran respeto y es sin dudas una líder indiscutible para el proceso que se viene a mi entender. Y lo fue para la construcción de una posición firme que genera y construye una alternativa en la Argentina a la situación que veníamos viviendo. Yo estuve con ella, pero a ella la conozco más por escuchar sus intervenciones, por seguirla, por ese respeto, que por otra cosa. La verdad a pesar de algunas cosas que se ha intentado construir en relación a su figura, es una líder indiscutible y una referencia para nosotras en el sentido de la capacidad de plantarse y ser persistente en una nueva categoría de liderazgo femenino no funcional ni subordinado a las lógicas imperantes. Es muy controversial en la Argentina el tema de las cadenas nacionales y para mí significan otra cosa. Para mí fue la posibilidad, a los 11 años, del acercamiento de la política a la sociedad, lo contrario a lo que pudo significar el gobierno de Macri en muchos sentidos. Fueron argumentos y explicaciones permanentes en primera persona de lo que estaba pasando. Al menos para mí tenía esa capacidad, sin dudas hay posiciones encontradas, pero para mí al menos significó esa posibilidad de que la presidencia, esa figura grandilocuente y como muy lejana, de repente aparezca cotidianamente a poner sobre la mesa la razón de sus decisiones y con cierta elocuencia, que a mí no me parece un dato menor.”


Sobre cómo fue contraria Cristina Kirchner al aborto y a los temas de género durante sus mandatos:
“Hay un cambio de época en la Argentina, hay un antes y un después. Hay un parteaguas que es el 2015. No quita que pueda hacer esos reproches, entiendo que pensar volver para se mejores implica tomar ciertos elementos y pensar también muchos otros que faltan de la experiencia que significó esa década o un poco más de gobierno kirchnerista. Sobre todo porque si pienso que yo, que tengo 19 años, si pienso que los mejores años de mi vida en términos políticos son los que pasaron, son esos doce años de gobierno kirchnerista, me voy a mi casa, no sigo militando. Yo pienso que los mejores son los que están por venir. Crecí al calor de un gobierno con expansión de derechos que a mí me formatearon. Sin dudas pienso que soy más optimista que eso, no es mi techo lo que significó esa experiencia y pienso que puede incorporar nuevos elementos, una nueva agenda que empieza con más fuerza en Argentina cuando termina el gobierno kirchnerista. Yo creo que con lo que me quedo en relación a eso es con la capacidad de Cristina de, a pesar de haber expuesto públicamente la posición que tenía en relación al aborto, por ejemplo, haber sido capaz de valorar ese movimiento político que es el feminismo, de escucharlo, de verlo, de darle valor político, de nombrarlo de esa manera. De no hablar de ella entendiendo algo, sino de un movimiento que lo puso en agenda de manera indudable, de pibas que fueron a las calles con un compromiso, con un sacrificio que se dejó emocionar por eso y votó a favor y puso a votar a favor a todo su bloque. Para mí eso es más realista que lo otro para caracterizarla a ella en relación a esa agenda. Y es algo que los líderes de esa envergadura no hacen por lo general: reconocer a otro, a otra, a pesar de su propia posición no es algo común para alguien con el caudal de votos, de poder, de relevancia histórica que tiene ella. Ella lo hace porque creo que valora la militancia organizada en ese sentido, en esos planos.”


Acerca de las movilizaciones a favor el expresidente Macri:
“Significa algo distinto para mí. Es muy raro para mí lo del Si se Puede, realmente al día de hoy no lo entiendo. Porque yo movilicé mucho durante estos cuatro años y recibí, literalmente tuve que correr de gas lacrimógeno, tuve que ver cómo le pegaban balas de goma a compañeras y a compañeros, tuve que ayudarlos a curarse, tuve que salir a movilizarme con pañuelos con limones, porque verdaderamente fue un gobierno represivo. Fue moneda corriente en el gobierno de Macri y hubo una reivindicación explícita y expresa de la política represiva en relación a la movilización. Repentinamente las movilizaciones de ellos eran pacíficas, amables, serenas, claramente hay mejores condiciones para ellos para movilizar que para nosotros por esta doble vara. Que también me pasa en lugares como que el candidato a vicepresidente de ellos, Miguel Pichetto, pueda decir que hay que dinamitar la villa 1-11-14 y sea una declaración más. Si yo digo en este programa que habría que dinamitar Nordelta para resolver la desigualdad, que es algo en lo que no creo (lo aclaro), sería un problema terrible que yo declare una cosa así: sería un escándalo, sería un peligro, sería casi una amenaza terrorista. Para mí hay una doble vara permanente.”


Sobre las causas por corrupción de Cristina Kirchner:
“Yo confío realmente en que Cristina es una persona honesta, que tiene unas convicciones profundas que uno puede pensar que no son las de uno. Uno puede estar muy lejos de esas convicciones, de esas ideas, pero las tiene. No veo que sea una persona que entra al poder para enriquecerse, no veo que sea una persona que entre al poder para crecer individualmente. Creo que la mina −bueno, la mina es un poco liviano para hablar de ella−, creo que ella de verdad tiene un modelo de país, de verdad cree en eso, de verdad lo piensa por otros y por otras. Y uno puede pensar que ese no es el camino, que es inviable, pero no que ella individualmente no tiene esas ideas.”


Su opinión sobre el presidente Fernández:
“Me parece un tipo, puedo decir muchísimas cosas, muy genuino. Realmente le creo permanentemente. Y digo: puedo no coincidir en algunos puntos, pero te alivia mucho sentir que le creés. En todo caso las diferencias están sobre la mesa y los acuerdos tienen un compromiso real. Yo creo en ese elemento de Alberto: que es un tipo genuino, tiene tanto tiempo en la política que no pierde el tiempo en la demagogia, en el coaching o lo que sea: es mucho más instintivo en función de una formación. Y creo que en relación a esas problemáticas el tipo va a tener otra filosofía. De hecho tiene otro vínculo con el periodismo, con esos terrenos, y hay que confiar en eso. Es raro ponerlo en esos términos, pero hasta la propia Cristina, cuando se habla de la Cámpora… Creo que todos y todas aprendimos mucho estos cuatro años y cambiamos mucho nuestra percepción de cómo se construye un gobierno popular, cómo se construye un gobierno de ampliación de derechos y creo que la experiencia que se viene es nueva en ese sentido.”


Acerca de las revueltas en Chile:
“Lo de Chile es para mí muy conmovedor, para empezar por algo de composición política del proceso. Son pibes y pibas, son jóvenes quienes impulsaron estas grandes movilizaciones y, literal, con cosas que hemos hecho acá. Es muy fuerte como lo que colapsa, lo que inicia las grandes movilizaciones chilenas, es una medida. El movimiento secundario chileno lo que empezó haciendo fue saltar molinetes de subte, que es una medida que hemos evaluado, algo que se vincula con una lucha que acá dimos y que tiene un significante histórico muy fuerte que es el boleto estudiantil, porque también era lucha que llevaban adelante los jóvenes y las jóvenes que desaparecieron en la dictadura militar del 76 al 83. Hay una conexión muy clara que es que quienes generan el despertar en una sociedad profundamente desigual son las más jóvenes y los más jóvenes. En una sociedad que estaba acostumbrada a la desigualdad, que la naturalizaba, la concentración de la riqueza en pocas manos a la privatización de servicios que deberían ser derechos o al menos que en esta sociedad lo son, para mí es muy conmovedor. Y en ese sentido me siento muy conectada con ese proceso, porque digo definitivamente somos capaces de transformar los principios y percepciones de una sociedad en su totalidad a pesar de la subestimación constante que sucede hacia la juventud.


Sobre los incendios que se provocaron en todo Chile por las revueltas:
“Es una situación caótica en algún punto, pero soy de las que ante una situación de injusticia tan profunda se fija más qué hace quien tiene el poder que quién resiste al poder. Porque la realidad es que puede haber pasado eso, pero quienes han puesto a la policía y a las fuerzas militares, quienes tienen los recursos para destruir verdaderamente a una sociedad, no son ellos. Entonces yo le temo más a lo otro y creo en sus razones. Uno puede discutir los formatos, pero creo en sus razones y prefiero hablar de eso porque creo, en definitiva, que es lo que necesita cambiar Chile. Y creo que la manera para apagar el fuego no es la crítica en abstracto, es la resolución del conflicto. La resolución del conflicto no es decir que hay una guerra, no es negar la profundidad de la problemática: es resolverlo, es dar los derechos que faltan, es asignar otro valor a lo que esa sociedad necesita.”


Acerca de los femicidios, dos tercios convertidos por parejas y en su mayoría a chicas de 18 años:
“Es muy difícil a la sociedad marcarle la humanidad del dato, porque el dato parece un dato y son personas, mujeres. Como uno a veces elige negar o no creer en algunas cosas que son urgentes. Lo que a mí me sorprende es como hay una estrategia que se está dando de manera explícita de intentar desarticular al feminismo, de sacarle valor político cuando es el único que plantea con carácter de urgencia que estos temas tienen que ser asunto de Estado. Semejante arbitrariedad como una causa tan grande de muerte de personas en un país, en una población, solo por el hecho de ser mujeres tiene que preocupar a cualquiera. En todos lados tiene que haber una situación de alerta que permita elaborar política pública para esa situación. No necesariamente el tipo está loco, hay un sistema que te habilita a comportarte de esa manera, a veces no queremos verlo. Hay psicópatas, de hecho el psicópata no es un enfermo, es un trastornado en todo caso: no es un tipo que tiene una cura, que tiene un tratamiento, es un tipo que ve el mundo de esa manera en relación a si mismo y la gente se tiene que subordinar y acomodar a sus propios deseos. Pero incluso hay casos que no tienen que ver con ningún tipo de psicopatía sino con una conciencia de que ellos pueden hacer eso, que tienen la impunidad que se necesita para hacerlo de alguna manera. Porque la realidad es que tenemos un sistema que ante las denuncias de las mujeres, si no te cagan a palos no pueden empezar a actuar. Una cosa que es terrible: las mujeres van a denunciar violencia, amenazas de muerte, maltrato, tipos que le pegan a las paredes y la policía les dice <si no te está pegando a vos, yo no puedo hacer nada>. O sea: hasta que no te mate, disculpame. Está totalmente naturalizado que sea así. De 100 casos que se denuncian, uno solo recibe condena. Estamos hablando de una situación de mucha falta de justicia para nosotras. Me parece que no es un asunto que necesite de salvarnos. En términos estructurales − fuera de lo judicial que está del lado de ellos, del victimario, del asesino, del femicida y parece no ser un problema−, y creo que ahora puede empezar a cambiar por la llegada de feministas en términos de la mirada a la agenda de gobierno pero sobre todo cambiar a partir de las grandes movilizaciones que estamos desarrollando, que tiene que ver con poder empezar a consolidar nuestra independencia económica porque la realidad, como en casi todos nuestros problemas, la guita es un tema. Cuando decís de las parejas, en el caso de mi edad es un poco diferente, pero tiene que ver con una posición en la que nosotras casi no manejamos la plata en los hogares, hogares que dirigimos. Y eso es un obstáculo para salir de una situación de violencia sobre todo en los sectores populares, en los barrios más humildes, pasa mucho que el tipo es el que maneja la plata del hogar, entonces vos no podés irte a ningún lado, no podés llevarte a los hijos. Y lo que tiene que haber ahí es política pública que contenga esas situaciones específicas.”


Sus expectativas de que se vote el aborto legal:
“Yo creo que va a ser ley, efectivamente, más temprano que tarde. Yo creo en la movilización y en la organización política. Creo que organizarse da resultados, los da tarde o los da temprano, yo creo que estamos muy cerca, que el movimiento feminista en muy poco tiempo pudo lograr una masividad y una claridad de símbolos muy tremendo, que llega al punto en las marchas que hubo por el día contra la violencia en Chile, México y demás, haya pañuelos verdes. Es decir, qué loco, hemos podido consolidar un compromiso en relación a esto que yo cuando se rechaza la ley en el Senado el 8 de agosto de 2018, era: ¿se imaginan a una de nosotras dejando el pañuelo verde a morir en un cajón? Creo que no. Y esa es mi garantía. Hay un compromiso que no termina fácilmente”


Acerca del caso Alperovich y otros políticos del Frente de Todos que se oponen a la ley de aborto legal:
“La renuncia de Alperovich es un tema importantísimo, para mí para marcar un antes y un después de que no hay impunidad. No hay cualquier cosa para el que hace política porque hace política, porque el que hace política le tiene que querer cambiar la vida a la gente, no es un poder en sí mismo: es un poder otorgado en función de cuánto vos estás respondiendo a las necesidades de tu pueblo. Y si vos respondés de esa manera, usando esa impunidad y ese poder para violentar y abusar a nuestras compañeras no es gratis. Espero que eso termine de otra manera. En relación a la composición de las listas, en relación al aborto puntualmente por fuera de ese caso en particular, si sin dudas hay complicaciones. La figura de Cristina ha respondido en su momento porque el bloque de Unidad Ciudadana votó íntegramente a favor del aborto y para mí eso es un dato relevante en función de cómo ella como vicepresidenta en el Senado puede llegar a ser determinante para la construcción de otro resultado. Es además la movilización una buena garantía, como lo fue en el matrimonio igualitario, de que hay algo que pesa más que la convicción personal que tenga el que esté sentado ahí, que es la convicción colectiva que se expresa en las calles que espero que sirva. No quiero que cambien de posición los que estén ahí: quiero que entiendan que tienen que responder a lo que tiene ahí en la calle.”


Dos figuras que admira: Alexandria Ocasio-Cortez y Greta Thunberg
“Tengo ídolos de muchos planos, más personales, más políticos. Alexandria Ocasio-Cortez es una figura que no sé de idolatrar, pero sino de referencias o inspiraciones, que logró impregnarle a la política norteamericana una agenda que parecía imposible, es muy valioso la edad que tiene, el recorrido que tiene, como para nombrar a alguno que miro desde la distancia. En línea con eso, Greta Thunberg como una capacidad de tener liderazgos propios y tener referencias propias muy loco. Salvatierra en Bolivia, la presidente del Senado, me parece un caso muy interesante, muy joven, ahora ya no por la situación dictatorial en la que se encuentran. Me gusta destacar mucho la intervención de los artistas en la política, Ramón Lafert, la figura de Woz que es amigo mío, la aparición de gente que pretende con el arte ser una forma de ciertas nociones mínimas de dignidad y de humanidad que para mí son muy positivas y generacionales.”

Etiquetado como